Hacer tu propia mermelada es una de esas pequeñas satisfacciones culinarias que transforman la fruta fresca en un tesoro que puedes disfrutar todo el año. Esta receta de mermelada de cerezas captura el vibrante sabor de la fruta en un dulce, perfecto para tostadas, yogures o como acompañamiento de quesos. Es sencilla, pero el resultado es espectacular.
Ingredientes:
- 1 kg de cerezas frescas, maduras, sin tallos ni huesos
- 750 g de azúcar granulado (aproximadamente 3 tazas y 3/4)
- Jugo de 1 limón grande (unos 50 ml), recién exprimido
- 2-3 cucharadas de agua (opcional, si las cerezas no sueltan mucho líquido al principio)
Utensilios:
- Olla grande de fondo grueso (idealmente de acero inoxidable, no de aluminio)
- Machacador de patatas o tenedor (para triturar las cerezas si no quieres trozos grandes)
- Cuchara de madera de mango largo
- Tarros de cristal esterilizados con tapa (para envasar la mermelada)
- Embudo para mermeladas (opcional, facilita el llenado)
Preparación:
Paso 1: Prepara las Cerezas
- Lava bien las cerezas y retírales los tallos. Con un deshuesador de cerezas o un cuchillo pequeño, quítales los huesos. Puedes dejarlas enteras, partirlas por la mitad, o triturarlas ligeramente con un machacador de patatas o un tenedor en la olla, según prefieras una mermelada más líquida o con trozos.
- Coloca las cerezas deshuesadas en la olla grande de fondo grueso.
Paso 2: Macera la Fruta
- Añade el azúcar granulado y el jugo de limón a las cerezas en la olla. Remueve suavemente para que todo se mezcle.
- Si las cerezas no están muy jugosas o quieres acelerar el proceso, puedes añadir 2-3 cucharadas de agua.
- Deja macerar la mezcla a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos a 1 hora. Verás cómo las cerezas empiezan a soltar su jugo y el azúcar comienza a disolverse.
Paso 3: Cocina la Mermelada
- Lleva la olla a fuego medio-alto. Una vez que la mezcla comience a hervir, baja el fuego a medio-bajo.
- Cocina a fuego lento, removiendo con frecuencia con una cuchara de madera, especialmente al principio para que el azúcar no se pegue al fondo. A medida que las cerezas se calientan, soltarán más líquido y el azúcar se disolverá por completo.
- La cocción de la mermelada puede durar entre 20 y 40 minutos, dependiendo de la consistencia deseada y de la cantidad de fruta. La mermelada estará lista cuando alcance el punto de gelificación.
- Prueba del plato frío: Coloca un plato pequeño en el congelador durante unos minutos. Deja caer una cucharadita de mermelada caliente sobre el plato frío. Espera 30 segundos y luego pasa tu dedo por el centro de la mermelada. Si se arruga y no se une, está lista. Si no, cocina unos minutos más y repite la prueba.
- Prueba de temperatura: Con un termómetro de cocina, la mermelada debería alcanzar entre 104°C y 105°C (219°F – 221°F) para un buen punto de gel.
- Retira la olla del fuego. Si prefieres una mermelada más homogénea, puedes triturar un poco más con el machacador de patatas en este punto, o con batidora si quieres un acabado mas suave.
Paso 4: Envasa y Conserva
- Mientras la mermelada se cocina, asegúrate de tener los tarros de cristal y sus tapas bien esterilizados. Puedes hervirlos en agua durante 10 minutos o lavarlos en el lavavajillas a máxima temperatura. Sécalos completamente al aire o en el horno a baja temperatura.
- Con cuidado y utilizando un embudo si lo tienes, vierte la mermelada caliente en los tarros esterilizados, llenándolos casi hasta el borde (deja un espacio de aire de unos 0.5-1 cm).
- Limpia cualquier borde o gota de mermelada de la boca del tarro con un paño limpio. Cierra los tarros inmediatamente con sus tapas.
- Deja que los tarros se enfríen completamente a temperatura ambiente. A medida que se enfrían, escucharás un «pop» que indica que se ha creado un vacío y están sellados.
- Guarda la mermelada sellada en un lugar fresco y oscuro. Una vez abierto, conserva en el refrigerador.
Consejos para una Mermelada Perfecta:
- Fruta Madura pero Firme: Las cerezas deben estar maduras para un mejor sabor, pero aún firmes para que conserven algo de estructura.
- La Importancia del Limón: El jugo de limón no solo realza el sabor, sino que también es crucial para la pectina natural de la fruta, ayudando a que la mermelada gelifique correctamente.
- No Sobrecocines: Cocinar demasiado la mermelada puede hacer que pierda su sabor fresco y su color vibrante, además de volverse demasiado densa.
- Seguridad al Envasar: La esterilización de los tarros es fundamental para la conservación y para evitar el crecimiento de bacterias.

Tostada de pan Brioche con mantequilla y mermelada de cereza caseras

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