¡Prepárate para un festín de texturas y sabores! Si hay un postre que realmente encarna la riqueza y la tradición de la repostería de Oriente Medio, ese es el baklava. Es más que un simple dulce; es una obra de arte, una sinfonía de capas crujientes, frutos secos tostados y el abrazo cálido de un almíbar dorado. Y aunque ya te hemos deleitado con la versión de pistachos, hoy vamos a sumergirnos en otra de sus variantes más queridas: el baklava con nueces y miel.
El baklava es un testimonio de la paciencia y el amor por la cocina. Cada una de sus finísimas hojas de masa filo, delicadamente pinceladas con mantequilla, se transforma en una estructura etérea que encierra un corazón de nueces ricamente especiadas. Al salir del horno, bañado en un almíbar fragante de miel y toques cítricos, se convierte en una experiencia sensorial inolvidable. Es el postre perfecto para celebraciones, para compartir con amigos y familiares, o simplemente para regalarte un momento de puro placer.
En esta ocasión, exploraremos la calidez de las nueces, que aportan un sabor más robusto y terroso en comparación con los pistachos, creando una profundidad distinta que te encantará. La preparación, aunque requiere un poco de mimo, es sorprendentemente gratificante. Te prometemos que el esfuerzo valdrá la pena cuando pruebes esa primera porción, con el crujido perfecto y la explosión de dulzura.
Así que, si estás listo para llevar tus habilidades reposteras al siguiente nivel y deleitar a todos con un postre verdaderamente espectacular, acompáñanos en este dulce viaje. Prepárate para descubrir todos los secretos de un baklava de nueces y miel que no solo sabrá delicioso, sino que también contará una historia de tradición y sabor.
Baklava de Nueces y Miel: Receta Artesanal para Tu Paladar
Esta receta de baklava es una oda a la tradición, utilizando el inconfundible sabor de las nueces combinado con un almíbar dulce y aromático. Es el balance perfecto entre lo crujiente, lo jugoso y lo especiado.
Ingredientes:
Para el Baklava:
- 450 g (1 paquete estándar) de masa filo fresca o congelada, descongelada lentamente en la nevera.
- Nota importante: Sácala del refrigerador 1-2 horas antes de usarla para que alcance temperatura ambiente y sea más manejable.
- 300 g de nueces (preferiblemente nuez de Castilla o pecana), picadas finamente
- 250 g de mantequilla sin sal, derretida
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de clavo molido (opcional, para un aroma más intenso)
Para el Almíbar de Naranja y Miel:
- 200 g de azúcar blanco
- 240 ml (1 taza) de agua
- 120 ml (1/2 taza) de miel de flores o multi-flores
- 1 tira grande de cáscara de naranja (solo la parte naranja, evita lo blanco)
- 2 cucharadas de jugo de naranja fresco
- 1 ramita de canela en rama (opcional)
Utensilios:
- Molde para hornear rectangular de 23×33 cm (9×13 pulgadas)
- Brocha de cocina de silicona o cerdas
- Cacerola pequeña
- Procesador de alimentos (opcional, para las nueces)
Preparación:
Paso 1: Prepara las Nueces
- Si las nueces están enteras, pícalas finamente. Puedes usar un procesador de alimentos con pulsos cortos para evitar que se conviertan en pasta, buscando una textura granulada pero con algunos trozos pequeños.
- En un bol, mezcla las nueces picadas con la canela molida y el clavo molido (si lo usas). Reserva esta mezcla aromática.
Paso 2: Prepara el Almíbar Aromático (¡Fundamental!)
- En una cacerola pequeña, combina el azúcar blanco, el agua, la miel, la cáscara de naranja y la ramita de canela (si la usas).
- Lleva la mezcla a ebullición a fuego medio, removiendo ocasionalmente hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Una vez que hierva, reduce el fuego al mínimo y deja que hierva a fuego lento durante 8-10 minutos. No busques un almíbar muy espeso, solo lo suficiente para que los sabores se integren.
- Retira del fuego. Quita la cáscara de naranja y la ramita de canela. Incorpora el jugo de naranja y remueve.
- Deja que el almíbar se enfríe completamente a temperatura ambiente. Este paso es crucial: el almíbar debe estar frío cuando se vierta sobre el baklava recién horneado y caliente para que lo absorba correctamente y el resultado sea crujiente.
Paso 3: Monta el Baklava (El Arte de las Capas)
- Precalienta el horno a 175°C (350°F).
- Derrite la mantequilla y tenla lista en un recipiente.
- Desenvuelve la masa filo con cuidado. Mantén las hojas que no estés usando cubiertas con un paño de cocina ligeramente húmedo para evitar que se sequen y se rompan.
- Engrasa generosamente el fondo y los lados del molde para hornear con una brocha impregnada en mantequilla derretida.
- Coloca una hoja de masa filo en el fondo del molde y pincélala completamente con mantequilla derretida. Repite este proceso con otras 7-8 hojas de masa filo, creando una base de unas 8-9 capas, pincelando cada capa de forma abundante.
- Espolvorea uniformemente una tercera parte de la mezcla de nueces sobre la última capa de masa filo.
- Cubre las nueces con 2-3 hojas de masa filo, pincelando cada capa con mantequilla.
- Espolvorea otra tercera parte de las nueces.
- Cubre con 2-3 hojas más de masa filo, pincelando cada capa con mantequilla.
- Espolvorea la última tercera parte de las nueces.
- Finaliza cubriendo con las hojas de masa filo restantes (unas 8-9 capas), pincelando cada capa generosamente con mantequilla. Asegúrate de que la capa superior esté muy bien cubierta.
- Recorta los bordes de masa filo que puedan sobresalir del molde para que quede un acabado limpio.
Paso 4: Corta y Hornea (La Magia del Horno)
- Con un cuchillo muy afilado, corta el baklava en porciones antes de hornear. Puedes hacer rombos (tradicionalmente) o cuadrados. Es importante que los cortes sean limpios y lleguen hasta el fondo del molde.
- Hornea en el horno precalentado durante 45-60 minutos, o hasta que la parte superior esté de un hermoso color dorado intenso y se vea crujiente. Si notas que se dora demasiado rápido, puedes cubrirlo holgadamente con papel de aluminio.
Paso 5: El Baño Dulce y el Reposo
- Inmediatamente después de sacar el baklava del horno (estando caliente), vierte lenta y uniformemente el almíbar frío sobre toda la superficie. Escucharás un suave chisporroteo mientras la masa filo absorbe el dulce líquido.
- Deja que el baklava se enfríe completamente a temperatura ambiente durante al menos 4-6 horas (¡la paciencia es clave aquí!), o idealmente toda la noche. Este reposo es esencial para que la masa filo absorba todo el almíbar y el baklava adquiera su textura característica, jugosa por dentro y crujiente por fuera.
- Una vez frío y asentado, puedes volver a pasar un cuchillo por los cortes para asegurarte de que las porciones estén bien separadas.
- Sirve y disfruta de esta joya de la repostería. Puedes decorar con un poco de nuez picada extra si lo deseas.
Conservación:
- Guarda el baklava a temperatura ambiente en un recipiente hermético. Se mantendrá delicioso y con su textura óptima hasta por 5-7 días. No es necesario refrigerarlo.
Consejos del Chef para un Baklava Inolvidable:
- Calidad de la Masa Filo: Una buena masa filo es fundamental. Si usas congelada, descongélala en el refrigerador lentamente (24h) y luego déjala a temperatura ambiente un par de horas antes de manipularla.
- Mantequilla, tu aliada: No escatimes en pincelar cada capa. La mantequilla es lo que da esa textura crujiente y dorada. Puedes usar mantequilla clarificada (ghee) para un sabor aún más puro.
- El Reposo del Almíbar: La diferencia de temperatura entre el baklava caliente y el almíbar frío es lo que permite una absorción perfecta y mantiene la masa crujiente. ¡No lo olvides!
- Cortes Precisos: Un cuchillo afilado es tu mejor amigo para cortar el baklava antes de hornear. Esto asegura porciones limpias y uniformes.

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