🧀 Queso Fresco Casero: Un Delicado Placer Hecho en Casa

Preparar tu propio queso fresco es una experiencia sorprendentemente sencilla y gratificante. Con solo unos pocos ingredientes y un poco de paciencia, puedes obtener un queso suave, cremoso y lleno de sabor, perfecto para ensaladas, postres o simplemente para disfrutar con un buen pan. ¡Será un básico en tu cocina!


Queso Fresco Casero Fácil

Tiempo de preparación: 15 minutos Tiempo de reposo/escurrido: 1-4 horas (o toda la noche) Rendimiento: Aproximadamente 200-250 g de queso por cada litro de leche


Ingredientes:

  • 1 litro de leche entera fresca (preferiblemente no ultrapasteurizada, ya que se corta mejor)
  • 3-4 cucharadas de zumo de limón recién exprimido (o vinagre blanco)
  • ½ cucharadita de sal (o al gusto)
  • Opcional: hierbas frescas picadas (perejil, cebollino), ajo en polvo, pimienta negra

Materiales Necesarios:


Instrucciones:

  1. Calentar la Leche:
    • Vierte la leche en la olla grande y caliéntala a fuego medio-alto. Remueve ocasionalmente para evitar que se pegue al fondo y que no se forme nata en la superficie.
    • El objetivo es que la leche alcance una temperatura de 85-90°C (185-195°F), justo antes de que empiece a hervir (verás pequeñas burbujas formándose en los bordes). Si usas un termómetro, te asegurarás de la temperatura correcta.
  2. Cortar la Leche:
    • Retira la olla del fuego.
    • Añade poco a poco el zumo de limón (o vinagre blanco), removiendo suavemente con la cuchara de madera. Observarás cómo la leche empieza a cortarse de inmediato, separándose en grumos blancos (la cuajada) y un líquido verdoso-amarillento (el suero).
    • Deja reposar la mezcla sin remover durante 10 minutos para que la separación sea completa.
  3. Preparar el Escurrido:
    • Coloca el colador grande sobre el bol.
    • Forra el colador con la gasa quesera, asegurándote de que los bordes cuelguen por fuera para poder atarlos más tarde.
  4. Colar la Cuajada:
    • Con cuidado, vierte la mezcla de leche cortada sobre la gasa en el colador. El suero se irá drenando hacia el bol de abajo, dejando la cuajada en la gasa.
    • Una vez que la mayor parte del suero haya escurrido, levanta los extremos de la gasa y átalos, formando una bolsita con la cuajada dentro.
  5. Prensado y Escurrido Final:
    • Cuelga la bolsa de cuajada sobre el fregadero o sobre el bol (para seguir recogiendo el suero) y deja que escurra durante al menos 1 hora para un queso fresco muy suave.
    • Si prefieres un queso más firme, puedes colgarlo durante 3-4 horas o incluso toda la noche en el refrigerador. Para un queso aún más compacto, puedes colocar la bolsita de cuajada entre dos platos y poner un peso encima (como una lata de conservas) durante el tiempo de escurrido.
  6. Sazonar y Formar:
    • Una vez que el queso tenga la consistencia deseada, desata la gasa y transfiere el queso a un bol.
    • Añade la sal y mezcla bien. Si usas hierbas frescas picadas, ajo en polvo o pimienta, incorpóralos en este momento.
    • Puedes darle forma al queso prensándolo en un recipiente pequeño o simplemente formándolo con las manos.
  7. Servir y Almacenar:
    • Tu queso fresco casero está listo para disfrutar. Córtalo en rodajas o desmenúzalo.
    • Guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 3-5 días. Si lo almacenas en un poco del suero que recogiste (cubriéndolo), puede durar un poco más y mantenerse más húmedo.

Consejos del Chef:

  • Leche: La leche entera fresca, preferiblemente de granja o de baja pasteurización, produce un queso con mejor rendimiento y sabor. Evita las leches UHT (ultrapasteurizadas) si es posible, ya que se cortan con más dificultad.
  • Aromatizar el Suero: El suero resultante es rico en nutrientes. No lo tires. Puedes usarlo para hacer pan, smoothies, o como base para sopas.
  • Variaciones de Sabor:
    • Picante: Añade una pizca de pimentón picante o hojuelas de chile al queso después de escurrirlo.
    • Dulce: Combínalo con un poco de miel, frutas frescas y nueces para un postre ligero.
    • Salado: Sirve con un chorrito de aceite de oliva, tomate y orégano como si fuera un queso mediterráneo.
  • Textura: Si lo dejas escurrir menos tiempo, obtendrás un queso más cremoso, casi como un requesón. Más tiempo, más firme.
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